viernes, 4 de enero de 2013

Estas fotos son la secuencia de un atardecer en la cordillera central .







Fotos Domingo Acevedo.




Estas fotos son la secuencia de un atardecer en la cordillera central.


Estas fotos son la secuencia de un atardecer en la cordillera central entre el refugio de Macutico y el alto de la Rosa. Veníamos de Constanza, pasando por los Rodríguez, el Valle del Tetero, Compatición, el Pico Duarte, camino a Sabaneta, en San Juan.

Una larga, agotadora y hermosa travesía. Ese día se nos hizo de noche en el camino y después de darle cinco pasos a un mismo arroyo determinamos que nos habíamos perdidos. Como yo era el líder del grupo encargue a los guías que encontraran el camino hacia el Alto de la Rosa, que era el refugio donde dormiríamos, mientras improvisamos un campamento donde pasaríamos la noche  sino se encontraba el camino. Estábamos en la cima de una montaña, con un hermosos cielo estrellado  y de donde podíamos ver las luces de San Juan.

El refugio estaba a menos de100 metros tapados por unos matorrales, eran aproximadamente las doce de la noche cuando los guías nos dieron la buena noticia.

Domingo Acevedo.

Meliza Aybar, artista comprometida con el planeta.



jueves, 3 de enero de 2013

Apostamos a un futuro de paz y fraternidad.



Fotos fuentes externas.

Isaias Roberto (pintor y poeta) Unido por el Planeta.






Isaias Roberto, es un artistas comprometido con el futuro del planeta.

Incansables leñadores.




Se esconderán todas las estrellas
despertarán los duendes invisibles del rocío
y  asaltarán el día
que con su repentino temblor de luces y sombras
recibe al sol
y lo acompaña hasta el horizonte
donde la tarde entrega su trono a la noche
y en un aserradero de humo
incansables leñadores Intentan en vano
cercenar el corazón alegre de las flores

Domingo Acevedo. 
Poeta comprometido con le futuro del planeta.

miércoles, 2 de enero de 2013

Roberto Herrera artistas (plastico) Unido por el Planeta






CAOS DEL LLANTO CANTO A COTUI


Foto Domingo Acevedo


CAOS DEL LLANO   
(CANTO A COTUI) 

Ahí está ella, la montaña, 
coronada de nubes, habitada 
por relámpagos y deidades, imponente 
horizonte de una ciudad que duerme. 
Más allá, ellos; no creo que sean humanos, 
tal vez sean mutantes, pretenden 
herir la montaña, desangrarla hasta beber 
su último mineral. 

Ahí ella: la montaña, 
máquinas roncando en sus laderas, 
olor a guayabas y naranjos, 
y ellos, los humanos -perdón, los mutantes- 
enfilando sus garras rumbo al último 
bastión, donde las luciérnagas erigen 
la textura de un sueño. 

Allá, ellos, 
no derraman lágrimas, son mutantes. 
Aquí la montaña, volcán de vida, río infinito de luz. 
Y los humanos, ¿dónde están?, 
quizás dormidos, enterrados, 
tierra de llantos y olvido. 

Fausto Antonio Aybar (autor)